Necesito que me cuenten una historia yo contándola.
Estoy buscando que me encuentren.
Estoy llorándome, porque no me veo.
Es cuando abriendo los ojos, en tu reflejo me encuentro.
Estoy en tus ojos y estoy en tu sonrisa.
Tus cabellos orean mi nombre y me es contada la historia.
Una historia que empieza conmigo a tu lado, antes del principio.
Cuando no sabía que a tu lado estaba. No sé en que momento me perdí.
Creo que ya sé donde estoy.
Estoy en tus ojos y estoy en tu sonrisa.
Ahora espero tu me cuentes tu historia.
lunes, 21 de julio de 2008
domingo, 8 de junio de 2008
Por donde voy
Por el río, desvarío inspirado, aspirador de aspiraciones con oraciones y canciones, que van de uno en uno en junio. Cuando me confundo, me fundo en una funda que fundé, ojalá la fundación se fundamente y no se hunda. Se unta en la punta bien junta, no disyunta sin disputa. Una puta grita en una gruta por la ruta rota. En la ruta rotan los rotos, rojo y rojo rodean. Por la orillas, en los charcos de los hoyos vadean, van de allí a allá. Casi calla por allí, luego caen de arriba para aquí, en esquí. Ok. Perdido estás, en estas estás por Dios, ido, jodido, cuando justo habías podido haber pedido algo no podrido, ni roido, ni comido, ni siquiera caído. Colgado de un árbol un bol sigue brillando, ando podando, jadeando, paleando, nadando... nada no ando... me miro, me estudio, me repudio, me tengo, me abstengo y me dentego... ya vengo...
sábado, 7 de junio de 2008
.,.
... después de un suspenso en tres puntos, salió de coma para llegar a un punto muy aparte.
Se pasó de línea y tildó uno que otro asunto y en un punto siguió. Se conjuncionó un par de veces y puntuó finalmente.
Se pasó de línea y tildó uno que otro asunto y en un punto siguió. Se conjuncionó un par de veces y puntuó finalmente.
lunes, 19 de mayo de 2008
Que pasó ayer
Estoy soñando y me despierto esclavo de la luz tenue a través de la persiana que he dejado abierta sin saber porque… tampoco sé que soñé. Pero sé que algo fue porque es evidente que este instante continúa aquel instante en que me dormí, no al último instante de mi sueño. No quiero ceder al despertar, pero tampoco quiero ceder al engaño de la libertad que tuve cuando dormía. Creer que soñando sería dueño de mi mundo pero luchar contra mi propia mente para crear lo que quería… Por lo menos despierto cedo a la ilusión de poder destruir o amar, pero en sueños soy mi eterno enemigo, el peor.
Tengo miedo a seguir durmiendo, así que opto por el dolor. Mis ojos sensibles a la luz y yo obligándome a fijar metas para un día. La meta de hoy es olvidar que desperté, para olvidar que dormí, para olvidar que antes de hacerlo hice algo, para olvidar porque deje la persiana abierta y por qué no me acosté borracho.
Mientras me visto, sintiendo nauseas de mi propio olor, me toma tiempo realizar quien soy. Cuando mi olor desaparece, cuando estoy vestido, lo sé, pero nada cambia. Es cuando noto la persiana, pasando la vista por mi cuarto, viendo al fondo, pero escuchando encima al tren que hace reverberar la ventana. Que esté abierta es un hecho simple. Pero mientras mi vista pasa de la ventana al baño, no es el tren sino un escalofrío el que me hace vibrar.
Si pudiera entenderlo, podría abandonar la angustia, la misma angustia que cada día se instala en mí a través de un escalofrío causado cuando hechos tan simples entran en mi conciencia. Una persiana abierta, mi pantalón en el piso, sobras de comida frente al retrete, un cajón abierto, un cajón cerrado, una pared, una pintura. Una pequeña incertidumbre, un hecho sin significado que se convierte en señal. Una señal de no sé que. No sé si es un recuerdo no sé si soy simplemente paranoico, pero aún cuando el mismo sentimiento me recorre a diario, no he encontrado la forma de acostumbrarme.
Tengo miedo a seguir durmiendo, así que opto por el dolor. Mis ojos sensibles a la luz y yo obligándome a fijar metas para un día. La meta de hoy es olvidar que desperté, para olvidar que dormí, para olvidar que antes de hacerlo hice algo, para olvidar porque deje la persiana abierta y por qué no me acosté borracho.
Mientras me visto, sintiendo nauseas de mi propio olor, me toma tiempo realizar quien soy. Cuando mi olor desaparece, cuando estoy vestido, lo sé, pero nada cambia. Es cuando noto la persiana, pasando la vista por mi cuarto, viendo al fondo, pero escuchando encima al tren que hace reverberar la ventana. Que esté abierta es un hecho simple. Pero mientras mi vista pasa de la ventana al baño, no es el tren sino un escalofrío el que me hace vibrar.
Si pudiera entenderlo, podría abandonar la angustia, la misma angustia que cada día se instala en mí a través de un escalofrío causado cuando hechos tan simples entran en mi conciencia. Una persiana abierta, mi pantalón en el piso, sobras de comida frente al retrete, un cajón abierto, un cajón cerrado, una pared, una pintura. Una pequeña incertidumbre, un hecho sin significado que se convierte en señal. Una señal de no sé que. No sé si es un recuerdo no sé si soy simplemente paranoico, pero aún cuando el mismo sentimiento me recorre a diario, no he encontrado la forma de acostumbrarme.
Aquí
Estoy aquí y estaré aquí maldiciendo a quien me lee, por revivir esta historia, por hacerme vivir otra vez, para tener otra vez -aunque para mi sea la primera- que explicar. Para saber quien juega, para saber si soy una ficha o soy quien las mueve. Para saber quien las mueve, tal vez para destruir el tablero, o para terminar de jugar, para ganar o perder... para conjugar todo verbo odioso que permita la existencia. O simplemente para hacer saber que soy (fui, seré) real, que aquí estoy (estuve, estaré), que aquí escribí (escribo o escribiré) y que aquí conté (contaré o conté) que fue lo que hice (hago o haré)... para crearla, encontrarla, olvidarla y destruirla.
No lo sé (supe o sabré).
No lo sé (supe o sabré).
Un sentido
Arde el ojo aguado colorado.
Hiede el puesto que nunca ha abandonado.
Un calambre que empieza a sentir una pierna.
Un rastro de sangre se estanca en el río.
Un párpado aumenta el ritmo para luego deternerse a medio camino.
Una luz se dibuja debajo del párpado que está tapando al ojo rojo medio escondido.
Una aleta nasal se está ampliando por el aire fluido.
El agua que entra volando se deja saborear por un nuevo sentido.
Un tramo de piel tejido se contrae al frío.
Un oído nace para sentir el ruido.
Ha llegado un asesino y él ya casi está dormido.
Hiede el puesto que nunca ha abandonado.
Un calambre que empieza a sentir una pierna.
Un rastro de sangre se estanca en el río.
Un párpado aumenta el ritmo para luego deternerse a medio camino.
Una luz se dibuja debajo del párpado que está tapando al ojo rojo medio escondido.
Una aleta nasal se está ampliando por el aire fluido.
El agua que entra volando se deja saborear por un nuevo sentido.
Un tramo de piel tejido se contrae al frío.
Un oído nace para sentir el ruido.
Ha llegado un asesino y él ya casi está dormido.
miércoles, 2 de abril de 2008
No es cuento.
Él no es bajo.
No es tarde, no ha pasado el mediodía.
Los Pájaros no cantan en una época que los árboles no han florecido.
Él no es calvo.
Él no está sentado, no está acostado. No acaba de despestar y no ha comido.
Ni la neblina ni el agua han dejado las calles.
Él no es rubio.
En las calles no hay ruido, no hay gente.
Él no está tranquilo, no está acompañado.
Él no es flaco
Él no camina despacio, no siente el frío ni saca las manos de los bolsillos.
No vacila , ni va inseguro.
Él no es grueso.
No ve al que lo espera, no escucha, no siente el disparo.
No ve nada. No siente nada. No distingue la sangre del agua. No recuerda, No piensa.
No respira.
No es rubio, no es bajo, no es calvo, no es flaco, no es grueso. No vive, no existe.
No es tarde, no ha pasado el mediodía.
Los Pájaros no cantan en una época que los árboles no han florecido.
Él no es calvo.
Él no está sentado, no está acostado. No acaba de despestar y no ha comido.
Ni la neblina ni el agua han dejado las calles.
Él no es rubio.
En las calles no hay ruido, no hay gente.
Él no está tranquilo, no está acompañado.
Él no es flaco
Él no camina despacio, no siente el frío ni saca las manos de los bolsillos.
No vacila , ni va inseguro.
Él no es grueso.
No ve al que lo espera, no escucha, no siente el disparo.
No ve nada. No siente nada. No distingue la sangre del agua. No recuerda, No piensa.
No respira.
No es rubio, no es bajo, no es calvo, no es flaco, no es grueso. No vive, no existe.
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